donde les "tomo prestada" la conexión inalámbrica… uy, se me ha escapado. Bueno, a lo que iba: salgo y cuando miro a mi izquierda me encuentro a una de las homenajeadas del festival, la directora Anna Biller, a la que se le dedica un ciclo. Se encuentra aferrada a una gran columna de la entrada del hotel, como si se encontrase mareada. Dudo. Me dirijo hacia ella. “¿Se encuentra bien?” digo. “¿Se puede apartar, por favor?” Me responden. Me giro y veo al fotografo que me ha lanzado la pregunta. Sesión de fotografía. Que vergüenza, la mía claro, porque ella no parece pasar vergüenza. Más bien disfruta de tan extrañas poses. Bien, me alejo con el rabo entre las piernas (dónde si no). Decido no ir a ver ninguna peli del ciclo de Anna Biller. Bueno más que nada porque entre tanta sección oficial no es que tenga mucho tiempo. Quizás me equivoque. Es un cine el de la Biller, según dicen, donde la mujer manda (bien), el sexo es protagonista (bueno), las “barbies” corrotean por la pantalla (venga), y lo mejor: está plagado de humor… más bien sarcasmo. El caso es que si aún no he tenido tiempo de ver algo del ciclo dedicado al Nuevo (irónico) Cine Alemán, con directores como Fassbinder, Wender, Herzog, Handke o Schlöndorff, entre otros; el caso digo, es que no sé de dónde sacar tiempo para Biller. La dejo en su columna.Pues nada, a empezar con la sección de competición: La France de Serge
Bozon me ha gustado porque es una película llena de engaños. Una mujer se hace pasar por chico para unirse a un grupo de militares que se dirige al frente de la Primera Guerra Mundial. Su intención es la de poder encontrar así a su marido perdido aunque esto no se lo dice a nadie. Parece estar engañándoles en todo momento, cuando descubre (descubrimos) que ellos también la mienten, no les cuento por qué, se lo destriparía. No creo hacerlo si les digo que repentinamente los personajes se hacen con unos instrumentos musicales surgidos por generación espontanea y se ponen a cantar canciones pop tipo Beatles con un estilo entre rústico y karaoke. Genial.
Después la película más desternillante vista por el que escribe. Juno, de Jason Reiman, venía avalada por las buenas vibraciones que había producido en el festival de Toronto. Reiman ya había dirigido la estupenda Gracias por fumar. Lo mejor de esta cinta son unos dialogos brillantes, que hacen de una historia sobre una chica embarazada de 16 años, una base para quitar plomo y poder reirse agusto ¿Un tema más? Aquí sí. La gente se reía tanto que no se oían los diálogos (menos mal que está subtitulada). El premio del Jurado Joven ya tiene ganador ¿qué os apostais? Si os a gustó aquella Little Miss Sunshine ésta es vuestra película.









